¡Ahora si es mi turno! -Agrega Zeneida.
¡Suerte Zeneida! -le desea Ainhoa.
Me llamo Zeneida Colina y no fallare. -Concreta.
¡Elige destino! -le pide Uvi.
¡Iré a este destino! -apunta y se trasladan.
-Y en el lugar.
¡Bienvenida Zeneida! -la reconoce Caliamus.
Tu amiga Luciana me dejo vivo y voy a por ti. -le plantea.
El tipo del caballo. -verifica.
Yo no voy a dejarte vivo, équite Caliamus. -Agrega.
Buscas la ayuda del famoso, Atila el huno. -le concreta.
¡Voy a ejecutarte! -le amenaza.
Como David venció a Goliat. -Coge una onza.
¡Ah! ¡esto juro que lo pagaras! -se enfada.
¡No sirvió! -se percata.
-Zeneida corre a toda velocidad a por él.
Esto acabara contigo. -le lanza una lanza.
¡Casi! ¡estornuda capullo! -le tira pimienta.
Si te crees que encontraras mi punto débil. -Dice tranquilo.
Lo intentare, chaval. -Aclara.
¡Este tipo es duro! -le dice Uvi.
-Y aparece Atila.
¡Oye tu! métete con alguien de tu tamaño. -le reta Atila.
¿Te crees rival de un messenger? -se burla.
Mira como te agarro, escoria. -lo coge por el cuello.
¡Te! -le tira la espada.
Puedo matarte si lo quiero. -le explica.
¡Toma esto! -le trompa con u martillo de guerra.
Me salvaste la vida, cuando yo vine a salvarte la tuya. -se sorprende Atila.
Mira Atila, yo soy inmortal por un poder que me dieron. -le explica.
Y ese capullo que acaba de trompar, no es el primer rival. -le aclara.
Ya hemos vencido a tipos con poderes. -le concreta.
Con razón me estáis costando. -Entiende Caliamus.
Debo irme para informar de esto. -Dicta.
Ya se vera a que amiga tuya me enfrento la próxima vez. -le comunica Caliamus.
-Y se larga del lugar trasladándose.
Este enemigo tuyo era fuerte. -dice Atila.
Alguien no quiere que encuentre al hada de las flores. -le aclara.
-Y en un lugar lejano.
Ya descubrí la razón de la muerte de los otros messengers. -le comunica Caliamus.
Les dieron el poder de la inmortalidad. -informa.
O sea que son difíciles de vencer. -su jefe.
Bariano, voy a dejarte con cinco de mis messenger. -Dicta.
¡No dejes que rescaten a Begonia! -le pide.
¡Davido, Leosot, Ravinot, Kreffignet y Solo Caso! -los llama.
¡Encargados de esa niña! -ordena.
Se llama Zeneida. -les dice Caliamus.
A ver de lo que es capaz. -Serio Kreffignet.
Yo la visitare el primero, con mis látigos. -se presta Leosot.
La oscuridad no sera su amiga. -Dice con malicia Ravinot.
La eliminare con cualquier método. -Dicta Davido.
Te aseguro que no sobrevivirá a mi. -fanfarronea Solo Caso.
¡Debemos ir a por esa chica! -los manda Bariano.
Con tu poder en mis manos, no podrás vencerme, Begonia. -Se la hecha Bariano.
¡Me sacaran de aquí! -Dice furiosa.
¡Llevad este carro muy lejos de aquí! -les ordena.
¡Eso esta hecho! -Confirma un soldado.
-Y ellos dos.
¿Donde estamos? -se pregunta Zeneida.
Están moviendo a Begonia. -lo detecta.
La rescataremos. -le asegura.
¡Mi cuello! -lo ahorca un látigo.
¡Arg! -Se carga a varios guerreros con el látigo.
Es tan fácil mataros, que me aburro. -Dice cínico Leosot.
¿Con que eres inmortal? ¡toma! -le atrapa el cuello con un látigo.
Si sufres como cualquiera. -se burla.
¡Ni lo pienses! -jala el látigo.
¡Me has tirado del caballo! -se enoja Leosot.
¿Que no soy inmortal? tu no eres inmortal. -le reprocha Zeneida.
¡Vas a morir! -vuelve a intentarlo.
¡Toma una descarga! -electrifica su látigo.
¡Asquerosa corriente! -Desaparece.
Menos mal que le venciste. -se alivia.
¡Sigamos guerreros! -les ordena.
Ese mamón se cargo a varios de mis guerreros. -dice fastidiado.
Debe estar cerca, Begonia. -imagina.
Ya veo como son esos messengers. -dice clara.
¡Sigamos el camino! -le pide Atila.
-Siguiendo por detrás del carro.
¡Estáis empezando a incordiar! -Dice molesto Bariano.
¡Toma esta bola! -le lanza.
¡Al suelo! -Grita Zeneida. -bomb.
¡No sobreviviréis a mis bolas! -les dicta.
Este es mi trabajo, Bariano. -le para.
Soy Solo Caso, un messenger con muchas cepos redes. -se presenta.
¡Chupados esta! -les lanza una bola.
¡Déjame a mi pesado! -se enfada Solo Caso.
Os cogeré con mis redes. -Avisa SC.
¡Redes! -lanza.
¡Me cogió! -Dice atrapada Zeneida.
¡Toma! -lanza otra bola.
¡Cerdo! -bomb.
¡No necesitaba que la mataras tu! -Se enfada SC.
Le pasara lo mismo a la que venga en su lugar. -le dirige.
¡Venga! ¡mandad a otra por la muerta! -Grita SC.
Recuerda que son inmortales. -le recuerda Bariano.
¡Si digo que esta muerta, lo esta! -le grita.
¿Quien disparo la flecha? -desaparece.
¡Estúpido! -lanza otra bola.
Me diste un bolazo. -cae al suelo.
No debiste eliminar a Solo Caso. -le coge con una mano, Bariano.
¡Mierda de red! -la rompe Zeneida.
Ese estúpido de Solo Caso, pensó que yo morí sin cumplir el rescate. -le dicta seria.
¡Voy a eliminarte de una vez! -lanza varias bolas.
La red en la que lanzaste una bomba, ¡eran dos mierdas! -dice sonriente.
¡Mis bombas no son una mierda! -lanza mas bolas.
¡Estos messengers son unos pesados! -se harta Atila.
Bariano, no tiene pinta de messenger. -Concreta.
No recuperaréis el poder de Begonia. -Dice y huye.
Me pareció ver un carro. -Asegura Zeneida.
Begonia va en ese carro. -le asegura Uvi.
-Continúan siguiendo al carro.
¡Cuidado, Zenei! -advierte Atila.
¡Se bajo otro del cielo! -Avisa.
¡Id a por ellos! -los manda Ravinot.
¡Oscuridad, reina en la zona! -invoca.
No puedo ver nada. -Sincera.
Dame algo de luz, o me matan. -le pide Atila.
No te veo, pero te vencí. -se lo carga.
¡Queremos algo de luz! -Y aparece la luz.
¡Ahora os vais a enterar! -les dice enojado, Atila.
No me venceréis de esa manera. -les niega Zeneida.
¿Quien sera ese tipo? -se pregunta Zeneida.
Me llamo Ravinot y no os dejare ver nada. -les sincera.
Debo descubrir como vencerlo -piensa.
Inténtalo con una oscuridad verdadera. -Planifica Uvi.
¡Es verdad! debo hacer que se oscurezca de verdad. -dice sola.
Mis hordas os destruirán enseguida. -les aclara.
Debo dejarle sin ver. -piensa.
¡Que aparezca una super caja! -la crea.
¡Jope! esa caja es de mi tamaño. -se asusta Ravinot.
Si es su punto débil, Zenei. -le dice al verlo pálido.
¡No escaparas! -ponk. -le atrapa con la caja.
Mi oscuridad es invocada, pero esta es verdadera. -desaparece.
Ya conseguimos vencer a tres de ellos. -concreta Zeneida.
A quien debes rescatar, se aleja. -le comunica Atila.
-Vuelven a proseguir su camino.
¡No te dejaremos pasar! -Se interpone Davido.
Ya veo de lo que eres capaz. -concreta Keffignet.
¡Vendaval mortal! -lo invoca.
¡Convertirme en un insecto gigante! -se convierte Davido.
Usare algún método para acabar contigo. -Dice Davido.
¡Voy a perfumarlo todo! -echa un spray.
¡Eso no vale! -desaparece Kreffignet.
¡Volcano! -lanza lava de volcán.
¡No he llegado, para que te interpongas en mi camino! -Dice furiosa.
¡Insecticida! -lo echa.
Eso no sirve contra Davido. -le niega.
¿Y esto? -le enseña una tarta.
¡Soy alérgico al merengue! -se altera.
¡Toma! -se lo tira.
Pero si es nata, y no me hace daño. -le dice cachondeándose.
¡Conviérteme en ciervo volante! -se cambia de avispa.
Nunca me encontraras con el merengue. -le dicta oculto.
Con razón elegiste al ciervo volante. -Entiende.
¡Exacto, Zeneida! es el mejor insecto, para estar oculto. -Aplica.
¡Te haré salir de ahí! -le grita.
¡Me esta atrapando el agujero! -Asustada.
Esa era mi idea, para coger a este insecto. -le dice con malicia.
Si te como puedes atizarme la tarta. -se teme.
¡Fue una broma! -se arrepiente.
¡Ni de coña! -plusch. -le estrella la tarta.
¡No! ¿como pudiste confundirte otra vez? -le pregunta.
Si te crees que solo tiene merengue, ¡te equivocas! -le avisa.
Tu punto débil era el chantilly, no el merengue. -Dice observadora.
Descubriste que te mentí y era el chantilly. -Dice y desaparece.
-Y consiguen seguir.
¡Se han cargado a los messengers! -Comunica Bariano.
¡Debes escapar con Begonia! -le ordena.
¡Ya están cerca! mándame mas messenger y podre. -le pide.
No puedo arriesgar mas messenger, aquí. -le niega.
Impediré que liberen a otra de las hadas. -desaparece.
¡Matad a los guerreros! -les ordena a los soldados.
¡Acaba con ellos! tengo que coger un carro. -le plantea.
¡Gané! -se alegra Bariano.
He subido en tu carro futurista. -le dice sonriente.
¡Muérete de una puñetera vez! -lanza otra bola.
¡Estoy libre! -se alegra Begonia.
¡Vámonos! -le pide Begonia.
¡Baja tu! debo conseguir recuperar tu poder. -Dicta Zeneida.
¡Suerte! -salta.
¡Toma este bolazo! -se lo arrea en la mano.
¡Devuélvele su poder a su dueña! -lo logra.
De todas formas las bolas si eran mías. -se burla.
¡Adiós! -se traslada para afuera.
¡No te dejare viva! ¡el precipicio! -bomb. -muere en la caída.
-Y ellas dos.
No era mi propósito eliminarlo. -le sincera.
No bajo a tiempo y cayo. -le sincera Begonia.
Seguramente es el momento de la despedida. -Se percata Atila.
Debo volver, Atila. -le aclara.
¡Suerte! -le desea.
-se traslada.
¡Adiós! -se despide Zeneida.
-Y al fin llega a su época.
Me llamo Begonia. -se presenta.
¡Ainhoa, es tu turno! -recalca Zeneida.
Ya veré a cual rescato. -concreta.
A quien sea, pero ten cuidado. -le avisa Arantza G.
¿Alguna novedad? -pregunta Marina.
¡Si! Luciana tu enemigo Caliamus sigue vivo. -Comunica.
Pensé que había muerto y la onda expansiva no era su punto. -lo coge.
Haber contra quien se enfrenta la próxima vez. -Concluye Luciana.
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